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Cinco características desarrolladas por un Sufí en su Camino hacia la Perfección

El Sufí no está obligado a seguir ningún principio, pero existen ciertas características favoritas que le facilitan la vida en su camino hacia la perfección. La primera, reconocer lo divino en el ser humano, se desarrolla a su tiempo, de modo que el Sufí lo reconoce en todos, dignos o indignos, sabios o tontos, santos o pecadores. Ve a Dios en todas las formas de vida, y se comporta respecto a todos como un amante o adorador de Dios respecto a Dios. El Sufí no se queja, no envidia a nadie, no refunfuña acerca de nada: “ése me insultó,” o “me trató mal,” o “se portó injustamente,” o “descortésmente.” No se queja, pues la queja proviene de quien piensa la mayor parte del tiempo en sí mismo. Este tiende siempre a la auto-compasión, que es la peor forma de pobreza. Quien es vulnerable a todo lo que proviene de la gente a su alrededor tendrá mil quejas, sea cual fuere su situación en la vida. En un palacio o en una choza, pobre o rico, estará siempre lleno de quejas. Nada le viene bien: par